La Alcaldía avanza en mesas técnicas con transportadores, gremios y ciudadanía para definir el ajuste tarifario, que tendrá topes legales y deberá minimizar el impacto en los hogares samarios.
El valor del pasaje de bus urbano en Santa Marta volverá a estar sobre la mesa de discusión en los próximos días, cuando el Distrito defina el ajuste tarifario que regirá durante 2026. El proceso ya está en marcha y contempla la participación de distintos sectores para evaluar el impacto económico de la medida.
Desde la Secretaría de Movilidad se confirmó que se instalaron mesas de trabajo en las que intervienen representantes de la administración distrital, empresarios del transporte, gremios y voceros de la sociedad civil, con el propósito de analizar los factores que inciden en el costo del servicio y el efecto que tendría cualquier incremento en la economía de los usuarios.
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El secretario de Movilidad, Fidel Castro Tapia, señaló que el objetivo del Gobierno distrital es cumplir con los lineamientos legales sin desconocer la realidad social de la ciudad. Según explicó, la prioridad es que el eventual aumento sea responsable y genere el menor impacto posible en las familias que dependen diariamente del transporte público.
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De acuerdo con lo establecido, el ajuste tarifario no podrá superar el 10 % del valor actual del pasaje, que hoy se ubica en 2.700 pesos. No obstante, existe un escenario adicional que podría reducir ese margen, dependiendo de los estudios técnicos que se adelanten.
En ese sentido, las autoridades precisaron que, si no se realiza el estudio de la denominada canasta de transporte, el incremento máximo permitido estaría limitado al 5,1 %, correspondiente al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año, conforme a un fallo del Tribunal Contencioso Administrativo del Magdalena.


