Fuerte oleaje afecta al corregimiento de Tasajera, en Pueblo Viejo. Pescadores llevan más de diez días sin salir al mar y decenas de familias evacuaron a sus niños ante el avance del agua.
La emergencia ambiental que vive el corregimiento de Tasajera, en el municipio de Pueblo Viejo, mantiene en alerta a decenas de familias cuyos hogares están siendo invadidos por el mar, mientras la principal actividad económica de la zona la pesca permanece paralizada desde hace más de diez días.
El fuerte oleaje registrado desde la noche del domingo y la madrugada del lunes provocó que el agua ingresara por calles y viviendas del barrio La Gloria y otros sectores de la zona norte del corregimiento, afectando directamente a comunidades de pescadores que dependen del trabajo diario para su subsistencia.
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Habitantes de los barrios La Gloria, La 40, Panamá, Nuevo Horizonte y Adonay reportaron inundaciones, daños en techos, pérdida de enseres y riesgo estructural en varias viviendas. En algunos casos, las familias tuvieron que evacuar a niños y adultos mayores por temor a que el nivel del agua aumente durante la noche.
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“Tenemos más de diez días sin salir a pescar. El mar está fuerte, no hay cómo trabajar y nadie ha venido a ayudarnos”, expresó uno de los pescadores afectados, quien aseguró que varias embarcaciones permanecen varadas y que las redes de pesca se han perdido por la fuerza de las corrientes.
La situación también impactó el funcionamiento escolar, ya que estudiantes fueron devueltos a sus hogares ante las condiciones de riesgo en los accesos y alrededores de los planteles educativos.
Residentes denunciaron la ausencia de autoridades municipales, organismos de socorro y entidades departamentales en la zona afectada. “Aquí no ha llegado nadie. Ni alcalde, ni Defensa Civil, ni ningún organismo de socorro”, afirmó una de las habitantes, cuya vivienda se encuentra a pocos metros de la línea de costa.
Las comunidades pidieron intervención urgente de la administración municipal, departamental y nacional, no solo para atender la emergencia actual, sino para ejecutar obras de protección costera, como espolones u otras estructuras, que mitiguen el impacto del oleaje y eviten que el mar siga ganando terreno.


