De 36 compromisos asumidos por las autoridades en 2025, solo cuatro se cumplieron. Campesinos y líderes sociales anuncian un plantón indefinido desde el 16 de enero en la Y de Ciénaga, mientras vuelve a tomar fuerza la exigencia de convertirse en municipio independiente.
En la Sierra Nevada de Santa Marta, el inconformismo dejó de ser un reclamo aislado y se transformó en una decisión colectiva. Campesinos y líderes sociales anunciaron el inicio de un plantón pacífico y permanente a partir del 16 de enero de 2026, como respuesta a lo que califican como un abandono estatal sostenido y al incumplimiento reiterado de los compromisos adquiridos por las autoridades durante el último año.
Según las comunidades, en 2025 se pactaron 36 acuerdos relacionados con inversión social, infraestructura y atención al sector rural, de los cuales solo cuatro fueron ejecutados, una cifra que consideran insuficiente y que profundizó la desconfianza frente a las instituciones.
Falta de inversión rural
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo la infraestructura vial rural. Las vías en mal estado limitan no solo la movilidad de las comunidades, sino también la posibilidad de cosechar, transportar y comercializar productos agrícolas, afectando directamente la economía campesina. Para los habitantes de la Sierra, invertir en carreteras rurales no es una obra secundaria, sino una condición básica para fortalecer la producción y aumentar los niveles de exportación desde esta zona estratégica del departamento.
La falta de respuestas, aseguran los líderes, no es un hecho aislado. Por el contrario, responde a un problema estructural: la Sierra Nevada depende de jurisdicciones administrativas que no priorizan sus necesidades, lo que ha llevado a que muchas decisiones se tomen lejos del territorio y sin conocimiento real de su contexto.
Aspiraciones de ser un municipio independiente
En ese escenario, vuelve a tomar fuerza una vieja aspiración de las comunidades: convertirse en un municipio independiente. Para los líderes sociales, esta figura permitiría una mayor autonomía administrativa, acceso directo a recursos y la posibilidad de diseñar políticas públicas acordes con la realidad rural y productiva de la Sierra.
“La falta de vías nos aísla y frena el desarrollo del campo y termina afectando a las ciudades”, señalan los voceros, quienes advierten que, sin una inversión real en infraestructura, la brecha entre lo rural y lo urbano seguirá ampliándose.


