El fallecimiento de un niño en el Magdalena reabre el debate sobre la capacidad de respuesta del sistema médico ante enfermedades prevenibles y tratables.
La muerte de un menor en el municipio de Zapayán ha generado conmoción y cuestionamientos en la comunidad, luego de confirmarse que el niño perdió la vida a causa de dengue, una enfermedad que, con atención oportuna, puede ser controlada.
La víctima fue identificada como Lian José Parrao Cárdenas, cuyo caso ha despertado no solo tristeza, sino también inquietudes sobre la atención médica recibida durante el desarrollo de la enfermedad.
En medio del dolor, surgen interrogantes que hoy marcan la conversación en el municipio: si la atención fue oportuna, si se cumplieron los protocolos establecidos y si existió un seguimiento adecuado ante los signos de alarma.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la situación del dengue, una enfermedad recurrente en la región, cuyos síntomas y riesgos son ampliamente conocidos por las autoridades sanitarias, pero que sigue cobrando vidas, especialmente en población vulnerable.
Más allá del hecho puntual, la situación ha encendido un llamado a fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud, desde la detección temprana hasta la atención integral de los pacientes.


