El gobierno asegura más de 600 excarcelaciones, pero ONG advierten que aún hay más de 700 presos políticos tras semanas de represión.
En un tono firme y sin rodeos, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó un mensaje directo a Estados Unidos y a otros gobiernos extranjeros: las decisiones sobre el futuro del país, dijo, deben tomarse exclusivamente dentro de Venezuela y por los venezolanos.
Durante una intervención pública, Rodríguez pidió abrir espacios para el disenso político, pero sin imposiciones externas.
“Ya basta de las órdenes de Washington”, expresó, al tiempo que reclamó una política “con P mayúscula y con V de Venezuela”, marcando distancia de cualquier influencia foránea en los conflictos internos.
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El pronunciamiento se dio en medio de un escenario político convulsionado, tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, en una operación militar que dejó cerca de un centenar de muertos. Desde entonces, Rodríguez asumió funciones de forma temporal y ha intentado imprimir un giro en la relación con Washington, al mismo tiempo que promete gestos hacia la oposición.
Uno de esos gestos es la liberación de presos políticos. Su gobierno afirma haber excarcelado a 626 personas desde diciembre, cifra que contrasta con los registros de organizaciones de derechos humanos. El Foro Penal, por ejemplo, contabiliza solo 269 liberaciones en ese mismo periodo y advierte que más de 700 personas siguen privadas de la libertad por razones políticas.
En las últimas horas, al menos 80 detenidos habrían sido liberados, aunque familiares denuncian que el proceso avanza lentamente y sin claridad desde el anuncio oficial realizado el 8 de enero, cuando se prometió un “número importante” de excarcelaciones.


