Líderes indígenas, campesinos y comunales aseguran que Parques Nacionales destruyó adecuaciones comunitarias en el sector de Cañaveral y Zaino, a pocos días de la reapertura del área protegida.
Lo que durante años fue escenario de tensiones y conflictos, hoy intenta transformarse en un modelo de turismo comunitario, regenerativo y sostenible, sin embargo, en el Parque Nacional Natural Tayrona, esa transición hacia lo que líderes locales describen como un “realismo mágico de paz y desarrollo” enfrenta un nuevo episodio de controversia.
En el sector de Cañaveral, a la altura del parqueadero y en cercanías al hotel Tequendama, dentro del área protegida, líderes indígenas, comunales y campesinos denunciaron la demolición de estructuras y materiales de construcción que, según afirman, hacían parte de inversiones comunitarias destinadas a mejorar la atención a visitantes.

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De acuerdo con los voceros, funcionarios de la gerencia nacional de Parques Nacionales Naturales de Colombia, acompañados por unidades del Ejército, intervinieron el lugar y destruyeron adecuaciones que habían sido levantadas con recursos propios, justo antes del reinicio de actividades turísticas tras el cierre temporal del parque.

Julián Nolavita, Santiago Nolavita y el mamo José Martín Zalavata, representantes del pueblo Kogui, junto al líder comunal Paulo Sánchez, manifestaron que la actuación constituye un atropello contra comunidades que históricamente han habitado y protegido el territorio.
Los dirigentes sostienen que la región ha venido construyendo un modelo basado en políticas públicas de turismo y paz, alineado con el enfoque del Gobierno Nacional, apostándole al bienestar colectivo y a la dignificación de los prestadores de servicios locales. Según explicaron, su propósito es consolidar un turismo comunitario que genere ingresos y que también impulse procesos de restauración ambiental, recuperación de corales y protección de manglares.
“Estamos trabajando por el resarcimiento ambiental y por garantizar la seguridad de este lugar ancestral. Somos guardianes del territorio”, señalaron.
Las comunidades cuestionaron la falta de concertación en la intervención y exigieron mayor autonomía para participar en la administración y manejo del parque. Asimismo, solicitaron al Gobierno Nacional una rendición de cuentas sobre la gestión del Tayrona en la última década y pidieron que se respeten las inversiones realizadas por los residentes del sector.
En medio de sus declaraciones, enviaron un mensaje de paz y coherencia institucional, instando a que los procesos de diálogo que se promueven a nivel nacional también se reflejen en las decisiones que afectan a las comunidades locales.
Hasta el momento, Parques Nacionales Naturales de Colombia no ha emitido un pronunciamiento oficial frente a las denuncias.


