En medio de la intervención de Coolechera, una de las cooperativas lecheras más emblemáticas de la región Caribe, líderes del sector, trabajadores y asociados dan la batalla para evitar su liquidación, mientras persisten fuertes tensiones internas y externas sobre su futuro.
La Cooperativa de Productores de Leche de la Costa Atlántica con más de 90 años de tradición regional y considerada un pilar para miles de ganaderos, empleados y sus familias en el Atlántico, Magdalena y Bolívar continúa bajo intervención de la Superintendencia de la Economía Solidaria (Supersolidaria), medida tomada en marzo de 2025 para frenar su deterioro patrimonial.
Según datos oficiales, el patrimonio de la cooperativa se desplomó más de 83 % entre 2023 y 2024, reduciéndose de casi 30 mil millones de pesos a poco más de 5 mil millones, debido a pérdidas acumuladas que superan los 56 mil millones.
Frente a quienes, según dirigentes, dicen “querer” a Coolechera pero en realidad apuestan por su liquidación o por frenar la intervención, la respuesta desde dentro de la cooperativa ha sido contundente.
Voceros han señalado que detrás de esos esfuerzos estarían intereses que buscan debilitar a los sindicatos, abrir la puerta a la venta de activos y rematar por partes la infraestructura de la cooperativa “a precio de huevo”, en detrimento del Caribe colombiano.
A pesar del grave deterioro financiero incluido el retiro de un sobregiro de Serfinanza tras el inicio de la intervención desde la cooperativa sostienen que la operación está resistiendo, se está ordenando la casa y hay voluntad de salir adelante. No se trata únicamente de una empresa, argumentan, sino de empleo, cadena productiva, patrimonio colectivo y dignidad para miles de familias de la región.
División sobre el camino a seguir
La intervención, inicialmente bajo la figura de toma de posesión para diagnóstico, buscaba proteger a asociados, proveedores y trabajadores, y garantizar la continuidad operativa. Sin embargo, diversos informes internos señalan que la recuperación es compleja y catalogada por algunos como “casi imposible” si no se logra movilizar liquidez, corregir fallas de gestión e inyectar capital urgente.
En los últimos meses, la situación se ha visto agravada por tensiones contractuales internas: la Supersolidaria removió en julio al agente interventor anterior por presuntas irregularidades en la firma de un contrato con una empresa externa, Green Summer Corporation, que pretendía asumir la operación por 20 años. Este episodio desencadenó denuncias cruzadas y, en algunos casos, amenazas contra el nuevo interventor, evidenciando el ambiente polarizado que rodea el proceso.
Impacto regional y llamado a la unidad
La crisis de Coolechera no solo tiene efectos internos. Gremios como Asoganorte han advertido que la caída en la compra de leche por parte de canales formales ha impulsado la informalidad en el mercado lácteo del Caribe, reduciendo la captación a apenas el 20 % de la producción regional, con impactos negativos para pequeños y medianos productores.
Ante este panorama, líderes comprometidos con la continuidad de la cooperativa han hecho un llamado claro a la unidad: a productores, trabajadores, asociados, autoridades y ciudadanos a juntarse para salvar Coolechera, vigilar el proceso con transparencia y trabajar de manera seria para que su historia no termine en liquidación sino en recuperación.
Solo con vigilancia ciudadana y trabajo conjunto, aseguran, se podrá mantener viva una de las estructuras cooperativas más importantes del Caribe colombiano y asegurar el sustento de miles de familias.


