Tras más de 14 horas de aguacero, toneladas de residuos regresaron a la playa apenas dos días después de una jornada de limpieza comunitaria.
La playa de Los Cocos amaneció convertida en una postal de abandono luego de un extenso aguacero que arrastró, una vez más, toneladas de basura desde la desembocadura del río Manzanares hasta el mar. Bolsas, botellas, llantas, muebles y desechos de todo tipo quedaron esparcidos sobre la arena, evidenciando una crisis ambiental que persiste pese a los esfuerzos ciudadanos.
Las imágenes compartidas por habitantes y visitantes muestran cómo el principal afluente de agua dulce de Santa Marta terminó funcionando como un canal de residuos, arrastrando todo a su paso hasta uno de los sectores turísticos más concurridos de la ciudad.
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El contraste resultó aún más doloroso porque apenas dos días antes, estudiantes del Colegio Bilingüe y voluntarios de la Fundación Ecoplaya habían retirado cientos de llantas y otros desechos del mismo lugar, en una jornada que hoy parece borrada por la fuerza del agua y la falta de conciencia colectiva.
Este nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa la persistente costumbre de arrojar basura a ríos y quebradas, un problema que no se resuelve con campañas aisladas, sino con cambios reales en la conducta ciudadana y acciones más contundentes de control y sanción.


