La joven aceptó cargos por homicidio agravado, porte ilegal de armas y uso de menores, y sus revelaciones permitieron a la Fiscalía reconstruir la estructura criminal detrás del ataque al senador Miguel Uribe Turbay, lo que derivó en una rebaja de condena mediante preacuerdo judicial.
La confesión de Katerine Andrea Martínez, conocida como alias Gabriela o Andrea, se convirtió en un punto de quiebre dentro de la investigación por el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay.
Gracias a su testimonio detallado ante la Fiscalía General de la Nación, la joven aceptó su responsabilidad en los hechos y obtuvo una rebaja de pena, por lo que ahora deberá cumplir 21 años de prisión, tras avalarse un preacuerdo por delitos como homicidio agravado, porte ilegal de armas y uso de menores de edad en la comisión de delitos.
De acuerdo con el ente acusador, los aportes de Martínez permitieron esclarecer cómo operaba el grupo criminal liderado por Elder José Arteaga, alias el Costeño, señalado de coordinar la planeación del ataque.
La Fiscalía explicó que la procesada aceptó los cargos de manera libre y consciente, cumpliendo los requisitos legales exigidos para este tipo de acuerdos judiciales.
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Durante la audiencia, la representante del ente investigador señaló que existen elementos materiales probatorios suficientes que respaldan la responsabilidad penal de la joven, y que el preacuerdo no vulnera la presunción de inocencia ni los derechos de las víctimas. Será la jueza del caso quien, conforme al artículo 293 del Código Penal, valide formalmente el entendimiento entre las partes.
En sus declaraciones, Katerine Andrea Martínez, de apenas 19 años, relató cómo fue vinculada a la organización criminal meses antes del atentado. Según su versión, inicialmente fue utilizada para el transporte de armas empleadas en otros hechos violentos, hasta que se le asignó un rol directo en la logística del ataque frustrado contra el congresista.
Uno de los testimonios más relevantes entregados por la joven tiene que ver con el armamento. Aseguró que alias el Costeño explicó al grupo que se trataba de una pistola Glock importada, de alto costo, y dio instrucciones precisas sobre su uso durante la acción criminal.
Martínez también detalló que el 7 de junio de 2025, día del atentado, los involucrados se reunieron en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá, donde se ultimaron los detalles. En el encuentro participaron alias el Costeño, un conductor de nacionalidad venezolana y un menor de edad, quien sería utilizado para ejecutar el ataque.
Según su relato, dentro del vehículo se asignaron funciones y se tomaron medidas para dificultar la identificación del menor por cámaras de seguridad, como el cambio de prendas. Tras el intento de atentado, los implicados se dispersaron entre la multitud para huir del lugar.
Las autoridades consideran que la información suministrada por alias Gabriela fue determinante para reconstruir la cadena de mando, los movimientos previos y la forma de operación del grupo criminal, razón por la cual se avaló la reducción de la condena, sin que ello implique impunidad, recalcaron desde la Fiscalía.


