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Uso de drones en la guerra ilegal cobra tres vidas de una familia campesina 

El ataque ocurrió en zona rural de Segovia, Antioquia. La familia quedó en medio de enfrentamientos entre grupos ilegales que utilizan nuevas formas de guerra, dejando a la población civil como principal víctima.

Una vez más, la guerra golpeó a quienes no empuñan armas. Una madre y dos de sus hijos murieron luego de que un dron cargado con explosivos cayera sobre su vivienda en la vereda La Jagua, zona rural de Segovia, en el nordeste de Antioquia

El hecho, ocurrido el pasado 26 de febrero de 2026, ha generado indignación nacional y reabre el debate sobre el uso de tecnologías de guerra en territorios habitados por civiles.

Según información preliminar de las autoridades, el ataque se habría producido en medio de confrontaciones entre estructuras del Clan del Golfo y disidencias de las FARC, grupos que mantienen una disputa armada por el control territorial y economías ilegales en la región.

Víctimas invisibles de una guerra que no cesa

La explosión destruyó la tranquilidad de una familia campesina que se encontraba en su hogar. Las víctimas no tenían relación con los actores armados ni participaban en el conflicto. Eran civiles que vivían en una zona históricamente afectada por la violencia.

Un hombre de 50 años, también integrante del núcleo familiar, resultó gravemente herido y fue trasladado a un centro asistencial. Mientras tanto, vecinos y habitantes del sector viven con temor ante la posibilidad de nuevos ataques.

Lea aquí: Golpe al ELN en Bogotá: incautan “balones bomba” y frustran presunto plan para el 8 de marzo

El uso de drones en el conflicto

El empleo de drones con explosivos evidencia una preocupante evolución en las tácticas de los grupos armados ilegales. 

Lo que antes eran enfrentamientos directos en zonas apartadas ahora incluye dispositivos aéreos no tripulados capaces de impactar viviendas y espacios civiles.

El Ministerio de Defensa de Colombia anunció una recompensa para quienes suministren información que permita identificar y capturar a los responsables del ataque. 

Sin embargo, para las comunidades rurales, la respuesta institucional llega después de una pérdida irreparable.

Desplazamiento y miedo

Tras la tragedia, varias familias de la vereda han optado por abandonar sus viviendas ante el temor de quedar nuevamente en medio del fuego cruzado. La escena revive un patrón repetido en distintas regiones del país: civiles atrapados en disputas que no les pertenecen.

Este caso no solo deja tres víctimas mortales; deja también un mensaje doloroso sobre el impacto real de los conflictos armados en Colombia. Más allá de cifras y comunicados oficiales, la guerra sigue cobrando vidas inocentes y profundizando el sufrimiento de comunidades que claman por paz y protección efectiva del Estado.

La tragedia de Segovia es, ante todo, el recordatorio de que en los conflictos contemporáneos las principales víctimas continúan siendo quienes solo buscan vivir en tranquilidad dentro de sus propios hogares.

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