Otra marcada falta de respeto fue la frase lanzada en doble sentido por el concejal Juan Carlos Esmeral.
“Al ritmo de nadie va a hablar sino me dejan hablar a mi”, eso entonaba el concejal Miguel Martínez mientras usaba su curul como tambora en plena sesión del cabildo samario.
Y es que con esto, a varios de los presentes se les escuchó decir que el Concejo samario es un circo, empezando por el Mono.
Lo anterior porque él coadministrador convirtió su curul en una tambora, porque no le habían permitido el uso de la palabra cuando lo había solicitado.
Las constantes confrontaciones, faltas de respeto y burlas se han vuelto costumbre en el cabildo, donde ahora hay una mala copia de la tambora los Gaiteros de San Jacinto.
Y es que como en un tema popular del grupo bolivarense, ‘la vaina se formó’ en pleno debate en el que se encontraban los secretarios de Cultura, Darío Linero; el director del Indetur, José Domingo Dávila y otros en el recinto del cuerpo colegiado.
Al cierre de la intervención de Darío Linero, el concejal Juan Carlos Esmeral, lanzó una frase doble sentido, dijo que el concejal Martínez “toca el órgano”, provocando risas de parte de sus compañeros.
Seguidamente, en el uso de la palabra, Martínez señaló a varios de sus colegas de Corporación como “arrodillados de la Administración”; por lo cual el presidente de la corporación José Mozo, le pidió respeto por los colegas.
Ahí comenzó la confrontación; porque Esmeral resolvió no permitirle la palabra nuevamente a Martínez y la reacción del Mino fue convertir su curul en un bombo. Ante esto, Esmeral levantó la sesión.
Varios de los presentes aseguraron que el Concejo de hoy en día está lejos de ser una corporación seria y por el contrario es un circo, comenzando por el Mono y varios lagartos.
