Hurto de equipos, falta de vigilancia y ausencia de personal básico mantienen en crisis a varias instituciones educativas del municipio.
La seguridad en los planteles educativos de Santa Ana vuelve a encender las alarmas tras reiteradas denuncias sobre la falta de vigilancia y personal de apoyo, una situación que estaría facilitando el ingreso de delincuentes y el robo de equipos en varias instituciones.
De acuerdo con lo expuesto por el concejal Iván López López, los colegios permanecen gran parte del año sin celadores, debido a que la contratación de este personal se realiza por periodos cortos y no cubre el calendario escolar completo. Esta ausencia, advierte, deja a las sedes educativas prácticamente sin protección.
El impacto ya se refleja en varios hechos. En zonas rurales y urbanas se han reportado hurtos de equipos tecnológicos y otros elementos esenciales para la formación de los estudiantes. Uno de los casos más graves se registró en el corregimiento de Barroblanco, donde delincuentes ingresaron a la Institución Educativa Celinda Mejía y se llevaron decenas de computadores, afectando directamente los procesos académicos.
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A este panorama se suma otra dificultad: la falta de personal de servicios generales. En algunos planteles, docentes han tenido que asumir labores de aseo para poder mantener en funcionamiento las instituciones, lo que evidencia fallas en la operación básica del sistema educativo local.
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La problemática, según se advierte, no es reciente. Durante varios años se ha repetido el mismo patrón de contrataciones intermitentes, sin que exista una solución de fondo que garantice condiciones mínimas de seguridad y funcionamiento.
Ante este escenario, se insiste en la necesidad de que las autoridades departamentales adopten medidas urgentes que permitan asegurar vigilancia permanente en los colegios y la vinculación continua de personal de apoyo, con el fin de evitar nuevos robos y garantizar un entorno adecuado para estudiantes y docentes.


