Temperaturas de hasta 37,2 grados y una sensación térmica cercana a los 45 grados mantienen en alerta a las autoridades, que advierten riesgos para el abastecimiento de agua, la salud y la ocurrencia de incendios forestales.
Salir a las calles de Santa Marta en las últimas semanas se ha convertido en una tarea agotadora. El fuerte sol, la ausencia de precipitaciones y la elevada humedad han provocado jornadas sofocantes en las que la sensación térmica ha alcanzado los 45 grados centígrados, mientras los termómetros han marcado hasta 37,2 grados, registros poco habituales para la capital del Magdalena.
Frente a este panorama, la administración distrital decidió declarar la calamidad pública por variabilidad climática, una medida con la que busca disponer de recursos y coordinar acciones preventivas para reducir los impactos derivados de las altas temperaturas y de la consolidación del fenómeno de El Niño.
La decisión fue respaldada por el Consejo Distrital de Gestión del Riesgo de Desastres, cuyos integrantes evaluaron diferentes estudios que advierten una reducción considerable de las precipitaciones durante los próximos meses y un eventual descenso en los niveles de los ríos que abastecen a la ciudad.
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La posibilidad de una disminución en la disponibilidad de agua preocupa especialmente a las autoridades, teniendo en cuenta que Santa Marta ha afrontado históricamente dificultades en el suministro del líquido para miles de hogares.
De acuerdo con Darío Linero, responsable de la Oficina de Gestión del Riesgo y Cambio Climático, la declaratoria permitirá fortalecer la capacidad de respuesta institucional y trabajar de manera conjunta con organismos de socorro y empresas prestadoras de servicios públicos para atender cualquier eventualidad derivada de las condiciones meteorológicas.
El impacto de la sequía también se extiende a las zonas rurales. Los análisis técnicos señalan que los cultivos y plantaciones podrían verse afectados por el estrés hídrico, situación que pondría en riesgo la productividad agrícola y la economía de numerosos productores del Distrito.
Pero los efectos del calor extremo no se limitan al campo. Los especialistas advierten que las temperaturas elevadas representan una amenaza para la salud, especialmente entre niños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes. La exposición prolongada al sol puede ocasionar deshidratación, agotamiento físico y golpes de calor que, en casos severos, requieren atención médica inmediata.
Las autoridades también mantienen vigilancia sobre las áreas cercanas a la Sierra Nevada de Santa Marta y otros sectores rurales, donde las condiciones secas y los fuertes vientos favorecen la aparición de incendios forestales que podrían propagarse rápidamente.
Los pronósticos del Ideam indican que las condiciones de calor persistirán y que las lluvias continuarán por debajo de los niveles normales, por lo que las entidades hacen un llamado a la ciudadanía para mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición directa al sol en las horas de mayor intensidad y promover el uso responsable del agua.


