Concretamente hace 10 años, la Guardia Nacional de Venezuela marcó las casas de familias colombianas en la frontera, dividiendo hogares y dejando miles de personas en medio de una crisis humanitaria.
Recordando uno de los episodios más dolorosos en la relación entre Colombia y Venezuela ocurrió cuando la Guardia Nacional venezolana emprendió acciones contra ciudadanos colombianos que residían en localidades fronterizas sin permiso de residencia.
Concretamente la anterior década, las viviendas eran señaladas con letras pintadas en sus fachadas: una “R” para indicar que habían sido “revisadas” y una “D” para marcar que serían demolidas.
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Las denuncias de los afectados fueron numerosas. “No respetan los derechos de nadie y están demoliendo las casas con todo lo que hay adentro”, relató en ese momento Cristina Sierra, de 33 años, cuya vivienda en el barrio Mi Pequeña Barinas, en San Antonio del Táchira, fue destruida sin previo aviso.
El drama humano fue evidente en historias como la de Ana Silvia Leal, una mujer de 80 años que quedó separada de su esposo, enfermo terminal, al otro lado de la frontera. “Mi esposo está que se muere al otro lado de la frontera. No me dejan entrar y solo lo voy a volver a ver cuando ya esté muerto.
La decisión del presidente Maduro me partió la vida en dos”, dijo entonces con profunda tristeza.
Años después, este suceso sigue siendo recordado como uno de los hechos más dolorosos en la vida de los colombianos quiénes construyeron familias y hogares en el vecino país, que actualmente se encuentra en una crisis diplomática por el dictador Nicolás Maduro, presidente que por aquel entonces, fue quién decretó que los colombianos no eran personas aptas para vivir en Venezuela.
Finalmente, hoy vemos como pide apoyo al gobierno nacional de Gustavo Petro, para evitar que los Estados Unidos invadan su régimen.
