Lo que para muchos suena lejano, sigue pasando en Colombia. Y no en secreto absoluto. La historia de una mujer indígena Emberá vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la mutilación genital femenina sigue existiendo y, en muchos casos, ocurre dentro de las mismas familias.
Carla nombre cambiado por seguridad cuenta que su hija tenía apenas seis meses cuando su propia abuela le practicó la ablación sin su consentimiento. Se dio cuenta después, cuando la niña comenzó a presentar fiebre, inflamación y sangrado. “La recibí mal, muy mal… y me dijeron que era normal”.
Lo más duro es que no se trata de un caso aislado. En algunas comunidades, esta práctica aún se justifica como una “tradición”, aunque sus consecuencias sean graves: infecciones, dolores constantes, complicaciones de por vida e incluso la muerte. Según la Organización Mundial de la Salud, millones de mujeres en el mundo han sido víctimas de esta práctica.
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Carla decidió romper el silencio. Hoy recorre territorios, habla con otras mujeres y enfrenta resistencias dentro de su propia comunidad para evitar que más niñas pasen por lo mismo. No ha sido fácil: ha recibido amenazas, rechazo y hasta violencia por alzar la voz.
El problema, además, está rodeado de desinformación. Algunas creencias aseguran que el clítoris debe ser eliminado para evitar “problemas” en la mujer, lo que ha perpetuado un ciclo generacional difícil de romper. Sin embargo, cada vez más lideresas indígenas están cuestionando estas prácticas y promoviendo cambios desde adentro.
Mientras tanto, en el país avanza un proyecto de ley que busca erradicar la ablación. La discusión no es sencilla: hay quienes creen que se debe castigar, y otros, como varias defensoras, insisten en que la clave está en educar y prevenir para salvar vidas.
La historia de Carla deja una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cómo se rompe una tradición cuando está tan arraigada? Para ella, la respuesta es clara, aunque dolorosa: hablar, educar y proteger a las niñas, incluso cuando eso signifique enfrentar a los propios.


