Más de 20.000 hectáreas han sido afectadas por las llamas y al menos 50 viviendas resultaron impactadas. Las autoridades mantienen un amplio operativo para contener los incendios.
El departamento del Tolima atraviesa una nueva emergencia ambiental debido a la presencia de 22 incendios forestales activos en 14 municipios, según el más reciente reporte entregado este viernes por la gobernadora Adriana Magali Matiz. La situación ha dejado una afectación superior a las 20.000 hectáreas de vegetación, cultivos y zonas de fauna silvestre, además de al menos 50 viviendas impactadas.
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades es Gualanday, en jurisdicción de Coello, donde las llamas se intensificaron durante la noche y alcanzaron sectores cercanos a viviendas y vías de importancia nacional. La emergencia también ha generado restricciones y riesgos para la movilidad en la doble calzada que comunica a Ibagué con El Espinal.
Otros de los municipios afectados son Suárez, Carmen de Apicalá, San Luis, Armero Guayabal, El Guamo, Chaparral, Coyaima, Venadillo, Rovira, Mariquita, Alvarado y Villahermosa, donde organismos de socorro trabajan para evitar que las llamas continúen avanzando.
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La magnitud de la emergencia obligó a reforzar el operativo con bomberos de diferentes regiones del país, además del acompañamiento de la Policía, el Ejército y aeronaves de la Fuerza Pública. Más de 150 bomberos ya participan en las labores y se anunció la llegada de otros 90 integrantes de grupos especializados provenientes de diferentes departamentos.
La situación ocurre en medio de condiciones climáticas que favorecen la propagación del fuego, como las altas temperaturas, la baja humedad y el déficit de lluvias. Las autoridades ambientales también han advertido sobre la incidencia de actividades humanas en la generación de buena parte de las conflagraciones.
El Tolima permanece bajo calamidad pública, declarada por la Gobernación el pasado 13 de agosto, cuando el departamento registraba 38 incendios activos en 16 municipios. La medida busca facilitar la movilización de recursos y fortalecer la capacidad de respuesta frente a la emergencia.
Mientras continúan las labores de extinción, las autoridades mantienen la alerta para proteger a las comunidades, viviendas, cultivos, fauna y ecosistemas que permanecen amenazados por el avance de las llamas.


