El menor murió en 2008 tras ser atendido por un síndrome nefrótico. La justicia estableció fallas en la atención médica y ordenó indemnizar a sus familiares por los perjuicios morales.
Dieciocho años después de la muerte de un niño de apenas dos años, el Consejo de Estado confirmó la responsabilidad del Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche de Santa Marta por fallas en la atención médica que recibió el menor.
El caso se remonta al 10 de agosto de 2008, cuando el pequeño fue remitido desde Plato e ingresó al hospital samario. Allí fue diagnosticado con síndrome nefrótico y comenzó a recibir tratamiento con albúmina.
Ocho días después, el 18 de agosto, su estado de salud se complicó. El menor sufrió una descompensación que terminó en un paro respiratorio y murió durante la madrugada.
Las fallas que encontró la justicia
El Tribunal Administrativo del Magdalena había declarado responsable al hospital en primera instancia. Durante el proceso se estableció que el niño no fue valorado por especialistas en nefrología pediátrica y que, además, habría recibido un diagnóstico de infección urinaria que no correspondía a su condición.
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La decisión también señaló un tratamiento tardío e insuficiente para el síndrome nefrótico, así como la aplicación de una cantidad de albúmina inferior a la ordenada por los médicos.
A esto se sumó, según lo establecido en el proceso judicial, la omisión en el suministro de nifedipina, aspectos que fueron considerados dentro del análisis de la atención recibida por el menor.
Consejo de Estado confirmó la responsabilidad
La decisión de primera instancia fue apelada y el proceso llegó al Consejo de Estado, que en segunda instancia confirmó la responsabilidad del hospital por la falla en el servicio médico.
El alto tribunal también ordenó indemnizar a los familiares del menor por los perjuicios morales derivados de su muerte.
El abogado Javier Villegas Posada, quien representa a la familia desde hace casi dos décadas, señaló que la decisión deja un llamado a fortalecer la atención especializada para los niños y a adoptar medidas que permitan evitar que situaciones similares vuelvan a presentarse.
Un proceso que duró casi dos décadas
El fallo pone punto final a un proceso judicial iniciado después de la muerte del menor en 2008 y que buscaba establecer si las deficiencias identificadas en la atención hospitalaria tuvieron relación con su fallecimiento.


