Durante más de 23 años, los habitantes de Pijiño del Carmen, en el sur del Magdalena, han denunciado sin éxito el vertimiento constante de aguas residuales sin tratamiento en la Ciénaga El Palmar, una problemática que, pese al paso del tiempo y a los múltiples llamados, continúa sin una solución definitiva por parte de las autoridades competentes.
La comunidad asegura que esta situación se ha convertido en una pesadilla permanente, marcada por fuertes malos olores, proliferación de insectos y la aparición frecuente de enfermedades en la piel, problemas respiratorios y afecciones gastrointestinales.
A esto se suma la preocupación por el impacto en la pesca, principal fuente de alimentación y sustento económico para muchas familias del municipio.
Según los denunciantes, la causa principal del deterioro ambiental es la ausencia de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) funcional. Las aguas negras, cargadas de materia orgánica y desechos contaminantes, son vertidas directamente en la ciénaga sin ningún proceso previo, afectando gravemente el equilibrio del ecosistema.
Esta contaminación ha provocado, en diferentes momentos, verdaderas emergencias ambientales.
En 2020, por ejemplo, se registró la muerte masiva de peces y mantarrayas debido a la combinación entre la baja profundidad del cuerpo de agua y los altos niveles de contaminación. Desde entonces, los habitantes advierten que la ciénaga se ha ido secando progresivamente, reduciendo su capacidad de recuperación.
Las denuncias vienen desde hace varios años. En 2019, la comunidad ya alertaba sobre el vertimiento directo de aguas servidas. En 2023, los residentes calificaron la situación como una “pesadilla ambiental” de más de dos décadas y denunciaron que las intervenciones realizadas solo habían sido “paños de agua tibia” sin impacto real.
En 2024, nuevos videos evidenciaron que las lagunas de oxidación no funcionan conforme a la normativa y que un tubo continúa descargando aguas residuales de manera permanente en la ciénaga. En ese momento, los habitantes responsabilizaron a la empresa Aguas de Pijiño del Carmen S.A. E.S.P. y solicitaron una intervención urgente de Corpamag.
Hoy, mediante fotografías y material audiovisual, la comunidad vuelve a levantar su voz para demostrar que, tras más de 23 años de denuncias, el problema sigue intacto.
Por ello, hacen un llamado al Ministerio de Ambiente, al Ministerio de Salud, a Corpamag, a los entes de control y al Gobierno Nacional para que miren hacia Pijiño del Carmen y adopten soluciones estructurales que frenen este daño ambiental y protejan la salud y el futuro de sus habitantes.


