La designación de Antonella Petro en la nueva patrullera oceánica encendió cuestionamientos políticos sobre los criterios detrás de este tipo de reconocimientos.
Lo que debía ser un momento histórico para la industria naval colombiana terminó rodeado de controversia. En medio de una ceremonia oficial liderada por el presidente Gustavo Petro y la cúpula militar, se presentó la nueva patrullera oceánica ARC “24 de Julio”, el primer buque de guerra diseñado y construido en el país.
Sin embargo, más allá del avance tecnológico y estratégico, el foco de la discusión se trasladó a otro punto: la designación de Antonella Petro como madrina de la embarcación.
Aunque se trata de una figura simbólica dentro de la tradición naval, la decisión no pasó desapercibida y generó una ola de reacciones en distintos sectores políticos.
Uno de los pronunciamientos más directos vino del senador Germán Rodríguez, quien anunció la radicación de un derecho de petición dirigido al comandante de la Armada, solicitando explicaciones sobre los criterios que llevaron a esta elección.
El congresista aseguró que la designación ha causado inconformidad entre reservistas y veteranos, cuestionando si este tipo de reconocimientos deben responder a méritos o a cercanías con el poder.
Mientras crecen las críticas, desde la Armada también se dieron otros nombramientos en ceremonias realizadas en Cartagena, donde fueron designadas como madrinas la viceministra Angélica Verbel y la contralmirante Beatriz Elena García, esta última reconocida por ser la primera mujer en alcanzar el grado de oficial de insignia en la institución.
A diferencia del caso que generó polémica, estos nombramientos han sido destacados por sus trayectorias dentro del sector defensa.
La figura de madrina de una embarcación, cabe recordar, es una tradición naval que simboliza protección y acompañamiento simbólico a la tripulación, sin implicar funciones operativas dentro del buque.


