Mientras la víctima se recupera y su bebé logró sobrevivir, el miedo ahora rodea a toda la familia en medio de una investigación que apunta a una mujer como autora intelectual.
El atentado no terminó con los disparos. El miedo sigue vivo.
Esa es la realidad que hoy enfrenta la familia de Catherine Paola Torres Barros, la joven embarazada que fue víctima de un ataque sicarial en Uribia y cuyo caso ha generado indignación a nivel nacional.
Su esposo, Eli Meriño, lo dijo sin rodeos: teme por su vida y por la de toda su familia.
“Temo por mi seguridad, por la de mi esposa, mis hermanos y mi madre”, expresó, dejando en evidencia que el peligro no terminó con el atentado que casi les arrebata todo.
El ataque ocurrió cuando la mujer, de 27 años y con ocho meses de embarazo, se encontraba en la terraza de su vivienda. Un hombre llegó en motocicleta y le disparó en repetidas ocasiones, en un hecho que es investigado como intento de feminicidio.
Desde entonces, la historia ha dado un giro entre la vida y la muerte.
La joven permaneció en estado crítico, pero logró salir de la Unidad de Cuidados Intensivos. En medio de la emergencia, los médicos practicaron una cesárea para salvar a su bebé, una niña que hoy se encuentra fuera de peligro.
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Sin embargo, mientras la madre se recupera, otro frente se abre: la seguridad.
Las autoridades confirmaron que la principal hipótesis apunta a la posible participación de una mujer como autora del atentado, un dato que ha generado aún más tensión en el caso.
El comandante de la Policía en La Guajira aseguró que la investigación sigue en curso y que se busca esclarecer quiénes están detrás del ataque y cuáles fueron los móviles.
Este hecho se suma a un contexto de violencia que preocupa en la región, donde episodios armados han venido generando zozobra entre la población.


