Un soldado evitó abordar el avión militar que se estrelló en Putumayo y dejó 69 uniformados muertos, luego de que su mascota impidiera su viaje en la aeronave.
Se trata de Omar Salazar Páez, quien estaba listo para despegar junto a sus compañeros en el avión Hércules C-130; sin embargo, una situación inesperada cambió su destino.
El uniformado llevaba consigo a su perro, llamado Odín, pero al momento del embarque surgió un inconveniente: la mascota no había sido pesada, lo que impedía calcular con precisión la carga total de la aeronave. Ante esta situación, un superior le indicó que debía quedarse y tomar un vuelo posterior.
Minutos después, mientras permanecía en el aeropuerto, ocurrió la tragedia aérea que enlutó al país.
El caso ha sido interpretado por sus allegados como un hecho fortuito que terminó salvándole la vida. Su pareja, Darly Ortiz, relató que, aunque el soldado intenta mostrarse tranquilo, la pérdida de sus compañeros lo ha afectado profundamente.
“Él me dice que está bien, pero se le nota la tristeza por lo que pasó con sus compañeros”, expresó.
A pesar de haberse salvado, el impacto emocional para el uniformado ha sido significativo, ya que muchos de los militares que iban a bordo eran cercanos a él, compañeros con los que compartía labores y experiencias dentro de la institución.
La historia de Salazar se conoce en medio del dolor que dejó el accidente, y se suma a los relatos que han surgido tras el siniestro, marcado por pérdidas humanas, sobrevivientes y decisiones que, en cuestión de minutos, terminaron cambiando el destino de varias familias.


