La víctima fue trasladada de urgencia a una clínica, pero pese a los intentos médicos, falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
La rutina de un hogar se rompió en cuestión de segundos. Lo que era una tarde tranquila en el barrio Manzanares, en Santa Marta, terminó convirtiéndose en una escena de angustia y desesperación.
Consuelo Carreño Durán, de 54 años, se encontraba en su vivienda cuando sufrió un atragantamiento mientras comía un bollo de yuca, una situación que rápidamente se salió de control.
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La dificultad para respirar fue inmediata.
Ante la emergencia, familiares reaccionaron como pudieron. Entre ellos, un tío y otros allegados la auxiliaron y la trasladaron de urgencia hasta la Clínica Avidanti, donde ingresó en estado crítico.
En el centro asistencial, el personal médico inició maniobras de reanimación que se extendieron por más de 20 minutos, en un intento desesperado por estabilizarla.
Pero no fue suficiente.
Pese a los esfuerzos, su organismo no respondió y minutos después se confirmó su fallecimiento, producto de un paro cardiorrespiratorio.
La noticia ha causado conmoción entre sus familiares y personas cercanas, quienes aún no asimilan cómo un hecho cotidiano terminó en una tragedia.


