El presidente ordenó revisar a los detenidos que permanecen en instalaciones militares y estaciones de Policía para determinar quiénes pueden seguir allí y quiénes deberán ser trasladados.
Los días de algunos presos en guarniciones militares y estaciones de Policía podrían estar contados. El presidente Abelardo de la Espriella ordenó revisar las condiciones en las que permanecen recluidas estas personas y dejar en esos lugares únicamente a quienes tengan respaldo legal para hacerlo.
Quienes no cumplan esos requisitos deberán ser trasladados a establecimientos penitenciarios, de acuerdo con la instrucción anunciada por el mandatario.
La decisión hace parte del mensaje que De la Espriella lanzó contra los llamados privilegios para condenados por corrupción.
“Sin privilegios ni contemplaciones”, afirmó al referirse a los posibles traslados.
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De la Espriella también se fue contra los llamados “delincuentes de cuello blanco” y sostuvo que no existe razón para considerarlos una categoría superior frente a otros condenados.
En su discurso, el mandatario relacionó los delitos contra los recursos públicos con las personas que terminan afectadas cuando desaparece el dinero destinado a salud, educación, alimentación escolar, agua potable, carreteras, hospitales y colegios.
Por ahora, no se sabe cuántos presos podrían cambiar de lugar de reclusión. El Gobierno no entregó nombres, cifras ni un cronograma para los eventuales traslados.
Lo que sí quedó claro es que primero se revisará la situación de quienes permanecen en esas instalaciones y, cuando no exista una razón legal que permita mantenerlos allí, deberán cumplir su condena en el lugar que corresponda.
La advertencia del presidente fue directa: “el poder no será un salvoconducto para la impunidad y mucho menos para los privilegios”.


