Aunque ya pasó el primer frente frío, el rebosamiento de alcantarillas mantiene afectada la movilidad, la salud pública y a estudiantes, mientras la empresa no atiende la emergencia.
La molestia crece entre residentes y comerciantes de Santa Marta ante el rebosamiento de aguas residuales que desde hace dos días inunda varias calles de la ciudad, especialmente la Avenida del Libertador, sin que la Empresa de Servicios Públicos del Distrito, Essmar, haya intervenido para controlar la situación.
Aunque las lluvias del primer frente frío ya cesaron, las aguas servidas continúan saliendo de las alcantarillas y extendiéndose desde la entrada al barrio Bastidas hasta la carrera 20, donde se presenta el punto más crítico por el empozamiento constante.
La emergencia afecta gravemente la movilidad, ya que los vehículos deben reducir la velocidad para evitar salpicar a peatones, mientras estudiantes y transeúntes se ven obligados a caminar entre aguas putrefactas, lo que representa un riesgo para la salud pública.
Habitantes y comerciantes del sector denuncian la inoperancia de Essmar, señalando que este tipo de vertimientos se repite con frecuencia y no existe una solución definitiva, pese a los constantes llamados de la comunidad.
La situación ha incrementado la inconformidad ciudadana con la empresa, una problemática que recientemente también fue expuesta por el alcalde Carlos Pinedo Cuello, quien solicitó al presidente de la República que Essmar sea devuelta al Distrito para poder enfrentar de manera directa los graves problemas de saneamiento básico y suministro de agua potable que afectan a Santa Marta.


