La operación militar se desarrolló en una zona rural de Nariño contra el Frente de Guerra Suroccidental. Con este ataque, los reportes sobre las cinco ofensivas aéreas del Gobierno suman 50 fallecidos, aunque el resultado del último operativo sigue pendiente de confirmación oficial.
Un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) fue el objetivo de la quinta operación de bombardeo ordenada por el presidente Abelardo De la Espriella. El ataque se ejecutó durante la madrugada de este jueves 22 de octubre en el departamento de Nariño y estuvo dirigido contra integrantes del Frente de Guerra Suroccidental.
Los primeros reportes indican que ocho presuntos miembros de esa guerrilla murieron durante la ofensiva. La operación fue desarrollada por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, con participación de aeronaves de combate Kfir y Super Tucano, según información conocida sobre el despliegue militar.
Hasta el momento de los reportes consultados, el Gobierno no había divulgado un balance oficial definitivo que permitiera confirmar el número de fallecidos y sus identidades. Por esa razón, los ocho muertos deben manejarse como una cifra preliminar.
Cinco bombardeos y un balance acumulado
La operación en Nariño se suma a cuatro bombardeos anteriores ejecutados desde agosto contra estructuras del ELN y las disidencias de las Farc.
El primer ataque ocurrió el 10 de agosto en zona rural de Tibú y San Calixto, en Norte de Santander, contra el ELN. Aunque el Ministerio de Defensa informó inicialmente de dos presuntos integrantes muertos, reportes posteriores basados en la identificación de los cuerpos elevaron a ocho el número de fallecidos.
La segunda ofensiva, denominada Operación Amón, se realizó el 27 de agosto en El Retorno, Guaviare, contra campamentos del bloque Jorge Suárez Briceño, relacionado con alias Calarcá. En esta acción murieron diez integrantes de esa estructura, según el balance posterior de la operación.
Tres días después, la Operación Azarías golpeó al Frente Carolina Ramírez, de las disidencias de alias Iván Mordisco, en Miraflores, Guaviare. El primer reporte presidencial habló de ocho muertos, pero el balance posterior ascendió a 20 fallecidos.
El cuarto bombardeo se llevó a cabo el 10 de octubre en el Catatumbo, Norte de Santander, contra el Frente 33 de las disidencias de las Farc. El Ministerio de Defensa confirmó cuatro muertos, entre ellos una adolescente de 16 años. Durante las acciones terrestres posteriores, tres militares resultaron heridos al activarse un campo minado.
Con los resultados reportados en esas cuatro operaciones y los ocho fallecidos que se atribuyen preliminarmente al ataque de este jueves en Nariño, el acumulado asciende a 50 muertos en los cinco bombardeos.



