Satena y Searca aseguran que la aeronave estaba en óptimas condiciones y que solo la investigación oficial podrá esclarecer por qué murieron 15 personas.
Las autoridades aeronáuticas y las empresas responsables de la operación del vuelo accidentado en Norte de Santander descartaron, por ahora, fallas técnicas, errores humanos o condiciones meteorológicas adversas como causas del siniestro, insistiendo en que cualquier conclusión definitiva será competencia exclusiva de los organismos de investigación.
Durante una rueda de prensa en Ocaña, representantes de Satena y de Searca empresa encargada de la operación del avión afirmaron que la aeronave Beechcraft 1900, de matrícula HK-4709, cumplía con todos los estándares de aeronavegabilidad y los protocolos de mantenimiento exigidos por la normativa colombiana. Además, indicaron que las condiciones climáticas en la ruta y en el aeropuerto de destino eran favorables al momento del vuelo.
Las compañías explicaron que la ruta Cúcuta–Ocaña–Medellín se operaba bajo la modalidad de fletamento, en la cual Searca asume la responsabilidad total del avión, las tripulaciones, el mantenimiento y los seguros. Según precisaron, esta empresa lleva más de 20 años prestando servicios a Satena y concentra una parte importante de la operación regional de la aerolínea estatal.
En cuanto a la tripulación, se informó que el piloto acumulaba más de 10.000 horas de vuelo y el copiloto superaba las 7.000, ambos dentro de los límites de servicio establecidos y sin indicios de fatiga, lo que refuerza la tesis de que el siniestro no obedecería a fallas humanas.


