Un tren de Renfe chocó contra otro de Iryo que estaba detenido en la vía. El ministro de Transportes señaló fallas en el sistema de control y cuestionó la autorización para continuar el recorrido.
Al menos 68 personas murieron y decenas resultaron heridas tras el choque de dos trenes de alta velocidad cerca de Urda, en Toledo, España. Las autoridades investigan qué provocó el accidente.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que una falla de comunicación afectó el sistema automático que controla el paso de los trenes. Por seguridad, los convoyes se detuvieron y el centro de control de Atocha asumió la operación.
Según el ministro, después se autorizó al tren de Renfe, que viajaba de Madrid a Sevilla, a continuar. El problema es que el tren de Iryo seguía detenido sobre la vía y una señal roja indicaba que no debía avanzar con normalidad. Puente calificó la autorización como “inexplicable”.
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Las normas establecen que, ante una situación de este tipo, el tren debe avanzar muy despacio para poder frenar si encuentra un obstáculo. La investigación deberá aclarar por qué se permitió continuar y si se incumplieron los protocolos de seguridad.
El choque hizo que varios vagones se salieran de la vía. En total, viajaban 540 personas en ambos trenes. Los equipos de emergencia de Madrid y Toledo, junto con la Unidad Militar de Emergencias, acudieron al lugar para rescatar a los pasajeros y atender a los heridos.
El Gobierno español prometió esclarecer lo ocurrido y determinar si hubo negligencia. Por su parte, el Sindicato Ferroviario pidió no atribuir todavía el accidente a un error humano, pues considera que es necesario esperar los resultados de la investigación.



