Modelos internacionales proyectan un evento sin precedentes que amplificaría el cambio climático y pondría en riesgo regiones clave del país como el Caribe y la zona Andina.
El clima mundial podría estar a las puertas de uno de sus episodios más extremos en más de un siglo. Proyecciones científicas advierten que el fenómeno de El Niño previsto para 2026 no solo sería más fuerte de lo habitual, sino que podría convertirse en el más intenso registrado en los últimos 140 años, con efectos que se extenderían incluso hasta 2027.
Este tipo de eventos no es nuevo, pero sí su posible magnitud. Los antecedentes más fuertes se remontan a 1982, 1997 y 2015, cuando el calentamiento del océano Pacífico alteró drásticamente los patrones climáticos del planeta. Ahora, el escenario es más complejo: la temperatura global ya viene en aumento debido al cambio climático, lo que podría convertir este nuevo episodio en un detonante aún más agresivo.
Un “súper El Niño” ocurre cuando el calentamiento del Pacífico ecuatorial supera los 2 grados Celsius por encima del promedio. Esa diferencia, que parece mínima, es suficiente para intensificar fenómenos extremos en distintas regiones del mundo: sequías prolongadas, lluvias intensas, olas de calor y alteraciones en la temporada de huracanes.
Las proyecciones del Centro Europeo de Predicción Meteorológica señalan que el evento en formación podría incluso superar al de 2015, que ostenta el récord reciente. Expertos internacionales advierten que el sistema climático global ya no logra disipar el calor con la misma eficacia, lo que hace que cada fenómeno empuje las temperaturas a niveles más altos.
Regiones más afectadas
El impacto no sería uniforme. Mientras algunas regiones enfrentarían lluvias intensas e inundaciones como partes de Suramérica, otras sufrirían sequías severas, especialmente en zonas de Centroamérica, el norte de Brasil y el sudeste asiático. A esto se suma un aumento del riesgo de ciclones en el Pacífico, mientras que el Atlántico podría registrar una menor actividad.
Aún falta que sea declarado en Colombia
En Colombia, aunque el fenómeno aún no ha sido declarado oficialmente, las señales ya generan preocupación. El Ideam y el Ministerio de Ambiente activaron alertas preventivas ante el calentamiento progresivo del océano y la posible transición hacia condiciones de El Niño entre junio y agosto de 2026.
Los primeros efectos podrían sentirse desde ahora. Entre abril y agosto se anticipa una disminución de las lluvias en varias regiones, lo que podría derivar en sequías, incendios forestales y problemas de abastecimiento de agua, especialmente en el Caribe, la región Andina y el Pacífico.
Magdalena entre los más vulnerables
Departamentos como La Guajira, Magdalena, Atlántico, Antioquia, Cundinamarca y Huila figuran entre los más vulnerables, debido a su historial frente a este tipo de fenómenos. En estas zonas, el impacto no solo sería ambiental, sino también económico, afectando actividades como la agricultura, la ganadería y el acceso al recurso hídrico.
Las autoridades insisten en que la clave está en la anticipación. El monitoreo del océano y los vientos será determinante en los próximos meses para confirmar la intensidad del fenómeno y emitir alertas más precisas.


