En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, los asociados de la Red de Productores Ecológicos de la Sierra Nevada, Red Ecolsierra, se manifiestan en favor del derecho de los niños a vivir con tres grandes propósitos: aprender, jugar y soñar.
Por eso, está estipulado en sus estatutos de funcionamiento la prohibición de contratar menores de 14 años de edad para labores de rutina en el campo, como una forma de sumarse a la lucha global contra estas prácticas.
A pesar de todos los esfuerzos que hacen diversas organizaciones en el mundo para erradicar el trabajo infantil, se calcula que hay más de 168 millones de niños, niñas y adolescentes que están trabajando, en lugar de estar estudiando y recreándose. De ahí que el 12 junio se estableciera como un día para concentrar la atención en un problema global que demanda acciones contundentes en todos los sectores productivos del país.
La organización Red Ecolsierra, que agrupa a 340 familias campesinas de la Sierra Nevada, establece en su Manual del Pequeño Productor Ecológico Justo que antes de los 14 años los niños aún no han logrado un buen nivel físico, psíquico y biológico como para asumir responsabilidades laborales en las fincas. Y con base en eso, prohíbe la contratación de los niños para el trabajo en el campo y en el caso de los jóvenes entre 15 y 18 años estipula condiciones que no pongan en riesgo su educación, su desarrollo social, moral o físico. Infringir esta norma es considerada una falta mayor que supone el retiro de la organización.
Víctor Cordero, gerente general de Red Ecolsierra, explica que se trata de una norma que está en consonancia con el marco legal colombiano que es muy explícito con respecto a la prohibición del trabajo infantil, tanto en la Constitución Nacional como en las leyes y tratados internacionales ratificados por la nación. Y además es una disposición que comulga con la filosofía de la organización, en el sentido de proteger la calidad de vida de los niños, su integridad física y su salud.
La lucha contra la explotación laboral y el trabajo forzoso en jóvenes entre 15 y 18 años puede ser también inspiración para el esfuerzo mancomunado entre sectores de una sociedad que merece ser más justa y equitativa.
