El millonario nigeriano Igho Ubiribo falleció a sus 43 años tras inyectarse sustancias de forma clandestina. Su despedida estuvo a la altura de sus excesos: descansó en un ataúd bañado en oro valorado en 650.000 euros.
La obsesión por la apariencia le costó la vida a sus 43 años. El creador de contenido, conocido en redes por presumir una rutina millonaria entre mansiones y carros de alta gama, falleció en Tailandia luego de acudir a una clínica clandestina para hacerse un alargamiento de miembro.
De acuerdo con los informes forenses revelados por TMZ, Ubiribo acudió a una clínica no registrada donde le inyectaron cerca de 40 mililitros de una mezcla de ácido hialurónico y lidocaína.
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Horas después de la aplicación, mientras se encontraba en su hotel junto a su esposa, el hombre sufrió intensos dolores en el pecho y dos desmayos. Aunque fue trasladado de urgencia a un centro médico y reanimado durante casi dos horas, una embolia pulmonar fulminante apagó su vida.
La noticia llegó a sus casi 185.000 seguidores, quienes llevaban meses sin saber de su paradero.
Fiel a su estilo de vida extravagante, las honras fúnebres del influencer no pasaron desapercibidas: asistieron celebridades internacionales y su cuerpo fue depositado en un imponente féretro bañado en oro, cotizado en más de medio millón de euros.


