El mandatario confirmó la obra para Taganga, pero dejó claro que en Santa Marta el agua será primero para barrios vulnerables y el centro.
Un nuevo anuncio del presidente Gustavo Petro vuelve a poner sobre la mesa el debate por el acceso al agua potable en la región. A través de su cuenta en X, el mandatario confirmó la construcción de una planta desalinizadora para Taganga, una obra que busca responder a la histórica falta del servicio en ese corregimiento.
Sin embargo, la ejecución del proyecto no será automática. Petro dejó claro que la iniciativa dependerá del aval de las comunidades étnicas del sector, lo que introduce un componente de concertación en la decisión final.
En paralelo, el jefe de Estado también se refirió a la planta proyectada para Santa Marta, señalando que su desarrollo está condicionado a una reforma del documento Conpes, con un cambio clave en su enfoque.
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Según lo expuesto, la prioridad en el uso del agua no estará dirigida al sector turístico o a grandes consumidores, sino a los barrios más vulnerables y al centro de la ciudad, una postura que podría redefinir el rumbo del proyecto.
El mensaje del mandatario deja entrever que la desalinizadora pensada para atender la demanda en zonas como el corredor hotelero deberá pasar por un proceso de consenso más amplio, donde se evalúe el impacto social y la distribución del recurso.


