El incendio ocurrió en la madrugada y, aunque no dejó víctimas, se suma a ataques y vandalismo contra aficionados tras el juego ante Palmeiras.
La noche que comenzó con fútbol terminó envuelta en fuego y tensión. Un bus que transportaba hinchas del Junior de Barranquilla quedó completamente destruido tras incendiarse en la vía que conecta Cartagena con Barranquilla, en un hecho que ahora es materia de investigación.
El incidente ocurrió hacia la 1:00 de la madrugada de este jueves 9 de abril, cuando el vehículo, que regresaba tras el partido frente a Palmeiras, fue consumido por las llamas en cuestión de minutos. La escena dejó una imagen impactante: la estructura del bus convertida en chatarra a un costado de la carretera.
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Hasta el momento no hay una versión oficial sobre las causas del incendio. Sin embargo, entre las hipótesis que circulan está la posible manipulación de pólvora dentro del vehículo, lo que habría desencadenado el fuego. Este punto será clave en las investigaciones que adelanten las autoridades.
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A pesar de la magnitud del incendio, el hecho no dejó personas heridas ni víctimas fatales, lo que evitó que la situación pasara a mayores. No obstante, el episodio elevó la preocupación por la seguridad de los hinchas en medio de un contexto ya tenso.
Y es que este caso no fue aislado. Horas antes, en distintos puntos de Cartagena, se registraron ataques contra otros buses que transportaban aficionados del Junior. Uno de ellos, con cerca de 30 personas a bordo, fue interceptado pese a contar con acompañamiento policial.
Los agresores no solo intimidaron a los ocupantes, sino que también vandalizaron los vehículos: rompieron vidrios y dañaron llantas, generando momentos de angustia entre quienes solo habían viajado para ver el partido.
La intervención del Escuadrón Móvil Antidisturbios fue necesaria para contener los disturbios que se extendieron en varios sectores de la ciudad, evidenciando que la jornada estuvo marcada por hechos que desbordaron lo deportivo.
Mientras tanto, las autoridades guardan silencio sobre un balance oficial de lo ocurrido, en medio de un panorama que deja más preguntas que respuestas y reabre el debate sobre la seguridad en eventos de alto riesgo.


