El balance continúa en aumento mientras equipos de emergencia trabajan contrarreloj en Cali y Pereira. Hay personas desaparecidas y atrapadas entre los escombros, mientras el país permanece atento a nuevas réplicas.
Colombia enfrenta este martes una de las emergencias sísmicas más graves de los últimos años. El terremoto de magnitud 7,4, registrado el lunes en el occidente del país, deja al menos 224 personas fallecidas, cientos de heridos y numerosas estructuras destruidas o con graves daños.
Las labores de búsqueda y rescate continuaron durante toda la noche con la participación de bomberos, policías, militares, organismos de socorro y ciudadanos voluntarios, quienes remueven toneladas de escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes.
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El panorama todavía es incierto. Hay personas desaparecidas y otras que podrían continuar atrapadas, por lo que las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar a medida que los equipos ingresen a las estructuras colapsadas.
Cali y Pereira, entre las zonas más golpeadas
Cali y Pereira concentran buena parte de la emergencia. En Cali se han reportado graves daños estructurales y continúan las operaciones de rescate.
Uno de los momentos que devolvió esperanza ocurrió cuando los equipos lograron localizar con vida a un bebé que permanecía atrapado entre los restos de un edificio colapsado. Los rescatistas también han conseguido sacar a otras personas con vida de las estructuras afectadas.
La magnitud de los daños obligó además a desplegar atención médica en espacios exteriores ante las afectaciones registradas en instalaciones hospitalarias.
Rescatistas y ciudadanos no se rinden
Las imágenes que llegan desde las zonas afectadas muestran a equipos especializados trabajando entre enormes cantidades de escombros. En algunos puntos, los ciudadanos también se han unido a las labores con palas, picos y herramientas manuales.
La prioridad continúa siendo localizar señales de vida y retirar cuidadosamente los restos para evitar nuevos colapsos.
El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, y fue sentido en buena parte del territorio nacional. El Servicio Geológico Colombiano ha registrado numerosas réplicas posteriores al movimiento principal y las autoridades mantienen el monitoreo ante la posibilidad de nuevos eventos.
Mientras avanzan las labores de rescate, Colombia permanece en alerta y aferrada a la esperanza de encontrar más sobrevivientes entre los escombros.


