La corporación determinó que los uniformados hicieron advertencias sobre el peligro, solicitaron refuerzos e intentaron controlar a la multitud que se acercó al camión cisterna accidentado.
El Consejo de Estado negó las pretensiones de reparación económica presentadas por familiares de las 44 víctimas del caso del camión cisterna ocurrido en Tasajera, Magdalena, al concluir que no se acreditó una omisión de la Policía que permitiera atribuirle responsabilidad por los hechos.
La demanda sostenía que los uniformados no habían acordonado adecuadamente la zona ni impedido que las personas se acercaran al vehículo accidentado. Sin embargo, al evaluar las pruebas, la corporación consideró que la actuación policial no fue indiferente frente al riesgo que representaba el camión.
Las advertencias de los uniformados
De acuerdo con la información del proceso, los policías hicieron llamados reiterados para que las personas se alejaran del vehículo, solicitaron refuerzos y trataron de contener a la multitud, que los superaba ampliamente en número.
El análisis judicial tuvo en cuenta estas actuaciones para determinar si existió una falla en el servicio por parte de la institución. La conclusión fue que no se demostró la omisión que alegaban los demandantes como fundamento para reclamar una indemnización.
La responsabilidad por lo ocurrido
En su decisión, el Consejo de Estado también consideró que las personas que se acercaron al camión se expusieron al peligro pese a las advertencias de las autoridades. Este elemento fue determinante para negar la reparación económica solicitada por los familiares.
El fallo representa un revés judicial para quienes buscaban que el Estado respondiera económicamente por los daños derivados del caso. La decisión se refiere a la responsabilidad atribuida a la Policía y no desconoce la pérdida de vidas humanas que marcó este episodio en el corregimiento de Tasajera.
El caso volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre los límites de la responsabilidad estatal cuando las autoridades advierten sobre un peligro, pero las personas permanecen en una zona de riesgo.


