La mayoría son madres cabeza de familia que han sido víctimas a causa de conductas como desaparición forzada, desplazamiento, violencia sexual, homicidio, secuestro y tortura. Actualmente buscan el acompañamiento del estado y la garantía de sus derechos.
A través de la Asociación de Usuarios Campesinos, la Fundación Paz, Fe y Esperanza, y la Asociación Familiares Colombia han logrado vincularse en procesos que se adelantan en los programas de ruta individual y colectiva de la Unidad de Víctimas.
El diario vivir de cada una se basa en un trabajo de empoderamiento que les permita salir adelante, con el pensamiento de sobrepasar barreras y sanar las heridas ocasionadas por la maldad.
Juana Dávila tiene aún sentimientos encontrados a raíz de una violación que sufrió. Ella se ha acercado a los barrios de la ciudad para socializar los derechos consagrados en la ley 1448.
Otras como Maryuris Rodríguez son esperanzadoras y mantienen la fe intacta de poder encontrar a sus familiares. Hace 17 años fue la última vez que vio a su esposo cuando salió para su lugar de trabajo, pero aún no sabe nada de él.
Apoyo de organismos
Desde el punto de vista legal la Unidad de Víctimas se ha encargado de instalar la mesa Departamental del Magdalena, un espacio donde líderes han solicitado la reparación integral.
El enlace psicosocial que se ofrece ha permitido realizar un acompañamiento integral, donde cada mujer busca adentrarse al ser, subsanar y reparar el hecho victimizante.
Un grupo psicólogos viene liderando acercamientos al barrio ciudad equidad, donde hay gran parte de mujeres víctimas. Hasta el momento 1771 han sido atendidas a través de esta estrategia en el Departamento del Magdalena.
La Policía Metropolitana se encuentra adelantando acciones que van encaminadas a las actividades de atención, promoción de derechos humanos e investigación criminal.