Miles de mujeres iraníes, ondeando banderas y tomándose selfis, asistieron libremente el jueves a un partido de fútbol por primera vez en décadas, después de que la FIFA amenazara con suspender al país por las controvertidas restricciones a los estadios.
Aficionadas entusiasmadas colocaron la bandera nacional de color verde, blanco y rojo sobre sus hombros y su cabello mientras entraban por una pequeña sección del estadio Azadi de Teherán, con aforo para 100.000 espectadores.
Algunas se pusieron gorros por encima del velo y pintaron sus rostros con los colores de la bandera, con ocasión del partido de clasificación Irán-Camboya para el Mundial de 2022.
Sus sonrisas evidenciaban un día glorioso para las mujeres iraníes, incluso antes de que comenzara el encuentro. Y un gran estruendo estallaba en la grada femenina con cada gol marcado por el equipo nacional.

El partido, que se saldó con 14-0 a favor de Irán, terminó con las asistentes de pie aplaudiendo a los jugadores de la “Tim-é melli” (“equipo nacional” en persa), que les devolvieron la ovación.
Esta decisión fue motivada tras la trágica muerte de Sahar Khodayari, quien se prendió fuego el mes pasado frente a un tribunal por miedo a ser encarcelada por intentar asistir a un partido.
Conocida como “la chica de azul” por los colores de su equipo, el Esteghlal FC, había sido detenida el año pasado cuando intentó acudir a un estadio vestida de hombre.
Su muerte causó una gran conmoción, y muchas voces pidieron la suspensión de Irán y el boicot a partidos.
