En el Día de la Mujer Policía, la institución destaca la historia de Jaira Pérez Martínez, investigadora que rastrea en entornos digitales a presuntos responsables de delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. La conmemoración también honra a las uniformadas que han perdido la vida en servicio y a una policía que permanece secuestrada.
Este 26 de octubre, la Policía Nacional conmemora 73 años de la incorporación de las mujeres a sus filas, una historia que comenzó en 1953 con el ingreso de 46 uniformadas y que hoy cuenta con 44.237 mujeres que desempeñan labores de vigilancia, investigación criminal, inteligencia, protección y otras especialidades en el país.
La fecha también tiene un significado doloroso para la institución: es un homenaje a las mujeres policías que murieron en cumplimiento de su deber, a sus familias y a una uniformada que continúa privada de la libertad tras ser secuestrada.
Una investigadora detrás de las pantallas
Entre las historias que representan la evolución del servicio policial está la de la patrullera Jaira Pérez Martínez, oriunda de Altos del Rosario, Bolívar. Desde pequeña, recibió de su padre la inspiración para ingresar a la institución y dedicar su vida al servicio de los demás.
Con cerca de cinco años de trayectoria, integra la Dirección de Protección y Servicios Especiales (DIPRO), en la línea de Crímenes Transnacionales (TCIU). Su trabajo se concentra en investigar entornos digitales donde presuntos agresores buscan contactar, engañar o explotar sexualmente a niños, niñas y adolescentes.
Su campo de acción incluye redes sociales, páginas web y la denominada dark web, espacios en los que algunos delincuentes intentan ocultar sus actividades y dificultar la identificación de sus responsables.
Rastrear delitos que se esconden en internet
Durante su trayectoria, Pérez Martínez ha participado en investigaciones orientadas a identificar y desarticular estructuras vinculadas con la explotación sexual comercial de menores de edad.
Entre los casos que recuerda se encuentra una investigación en la que una mujer era señalada de agredir sexualmente a su propia hija y compartir material de abuso sexual infantil. Se trata de situaciones que exigen preparación técnica, paciencia y sensibilidad frente a las víctimas, además de un trabajo investigativo que permita reunir elementos para llevar a los presuntos responsables ante la justicia.
Su labor demuestra que la protección de la infancia también se desarrolla en el entorno digital. Detrás de cada investigación puede haber menores cuyos derechos han sido vulnerados y cuya seguridad depende, en parte, de la capacidad de las autoridades para identificar y frenar estas conductas.
De 46 mujeres a miles de uniformadas
La historia de la mujer policía en Colombia también está marcada por hitos que ampliaron su participación en la institución. En 1981 se graduó la primera promoción de oficiales femeninas y, en 1994, Luz Nelxy Parrado Amaya se convirtió en la primera mujer piloto de la Policía Nacional.
En 2009, Luz Marina Bustos Castañeda alcanzó el grado de brigadier general, convirtiéndose en la primera mujer en llegar a ese rango dentro de la Policía Nacional y la Fuerza Pública colombiana. Actualmente, tres mujeres ostentan el grado de brigadier general en servicio activo, mientras que 14.410 uniformadas son madres y combinan sus responsabilidades familiares con el servicio institucional.
Hoy, las mujeres participan en múltiples áreas, desde la vigilancia y la investigación criminal hasta la aviación, la protección ambiental y la dirección institucional.



