Siete asesinatos en menos de 24 horas llevaron al Gobierno Nacional a desplegar tropas, cerrar rutas ilegales y anunciar recompensas millonarias en uno de los municipios más golpeados por la violencia en La Guajira.
Maicao despertó este fin de semana bajo un escenario poco habitual: soldados patrullando las calles, retenes en las salidas del municipio y operativos en zonas estratégicas. La decisión fue tomada luego de una violenta noche que dejó siete personas asesinadas a tiros y que obligó al Estado a intervenir de manera directa para evitar una escalada mayor.
La masacre se produjo en dos momentos distintos. En una primera incursión armada, cinco personas fueron atacadas con armas de fuego. Horas más tarde, dos homicidios adicionales terminaron de encender las alarmas de las autoridades, que calificaron lo ocurrido como una acción criminal de alto impacto en esta zona fronteriza.
Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno Nacional ordenó la militarización del municipio. El Ejército Nacional incrementó su presencia en vías principales y sectores considerados críticos, mientras que la Policía reforzó los controles urbanos. De manera simultánea, se dispuso el cierre de trochas utilizadas por estructuras ilegales para el tránsito de hombres armados y actividades ilícitas.
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Las Fuerzas Militares confirmaron que, además del despliegue de tropas, se activaron equipos especializados de la DIJIN para avanzar en la investigación y esclarecer quiénes están detrás de los ataques.
Como parte de la ofensiva, se anunció una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables de la masacre.


