La magnitud de los daños por las lluvias llevó al Gobierno a evaluar una emergencia económica y social, mientras regiones como Córdoba y el Caribe siguen en crisis.
Colombia atraviesa uno de los episodios climáticos más severos de los últimos años. Aunque la atención humanitaria inmediata ha logrado desplegarse en las zonas más afectadas, el Gobierno Nacional advierte que la recuperación y reactivación demandarán recursos de una escala histórica.
Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), confirmó que el Consejo Nacional de Gestión del Riesgo solicitó al presidente Gustavo Petro la declaratoria de una emergencia económica y social, ante el impacto generalizado de las lluvias en distintos departamentos del país.
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Entre los territorios más golpeados se encuentra Córdoba, donde ya se reportan más de 120.000 personas damnificadas, extensas zonas rurales bajo el agua y pérdidas severas en la producción agrícola.
Carrillo explicó que, aunque el Estado ha logrado responder con asistencia humanitaria de emergencia, la magnitud de los daños supera cualquier escenario ordinario. “Hoy podemos atender, pero la recuperación cuesta billones”, afirmó, al detallar que los recursos necesarios para reconstruir y reactivar las zonas afectadas superarán ampliamente los presupuestos habituales de gestión del riesgo.
La eventual declaratoria, según el funcionario, tendría dos componentes fundamentales: uno enfocado en la mitigación y atención inmediata de la emergencia, y otro orientado a financiar los procesos de recuperación y reactivación económica de los territorios golpeados.
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Uno de los hechos que más ha llamado la atención de las autoridades es lo ocurrido en la represa de Urrá, donde se registró un incremento del 1.600 % en las precipitaciones durante dos días consecutivos. Carrillo calificó este evento como un fenómeno extremo, asociado a un vórtice polar, inusual en los meses tradicionalmente secos del año y difícil de prever con los modelos meteorológicos convencionales.
Afectaciones en Córdoba
En el caso específico de Córdoba, las cifras son alarmantes. Se estima que cerca de 40.000 hectáreas permanecen actualmente bajo el agua, pero el impacto real podría extenderse a más de 300.000 hectáreas una vez el nivel baje, debido a los efectos indirectos sobre suelos, cultivos y sistemas productivos. “No solo se trata de las áreas completamente inundadas, sino de muchas otras a su alrededor. Se han perdido cultivos en una cantidad inconmensurable”, advirtió Carrillo.


