La ciudad cerró el año con caídas históricas en crímenes de alto impacto, incluido un 50% menos de robos bancarios y una reducción del 38,4% en feminicidios.
Santa Marta registró en 2025 uno de sus balances de seguridad más positivos de la última década, con una reducción sostenida en los delitos que más afectan la percepción ciudadana, tanto en la zona urbana como rural. Las cifras oficiales muestran avances significativos en homicidios, hurtos, extorsiones y otros hechos de alto impacto.
De acuerdo con el Observatorio del Delito de la Secretaría de Seguridad y Convivencia, el distrito cerró el año con 166 homicidios, lo que representa una disminución del 16,2% frente a los 198 casos registrados en 2024 y los 195 de 2023. Del total, 138 corresponden a hechos de sicariato, ocho a feminicidios y el resto a riñas, violencia intrafamiliar, accidentes de tránsito y otras causas.
Uno de los descensos más notorios se presentó en el hurto a entidades bancarias, que cayó un 50%, pasando de ocho casos en 2024 a solo cuatro en 2025, consolidando una tendencia a la baja en este tipo de delitos.
Recompensas: herramienta clave contra el crimen
La administración distrital implementó en marzo de 2025 una política de pago de recompensas, mediante el Decreto 092, con el propósito de fortalecer la cooperación ciudadana y acelerar la judicialización de estructuras criminales.
Gracias a esta estrategia, se logró esclarecer casos de alto impacto como el asesinato del comerciante Normando Díaz y del ciudadano chino Wen Lee, vinculado a una cadena de restaurantes en la ciudad. Por estos hechos se pagaron más de 90 millones de pesos en recompensas y los responsables ya se encuentran privados de la libertad.
Actualmente, el Distrito gestiona nuevos pagos dentro de una bolsa que supera los 300 millones de pesos, destinada a incentivar la entrega de información que permita desarticular bandas dedicadas al hurto, el homicidio y la extorsión.
Más movilidad, más presencia y mejor reacción
El fortalecimiento operativo de la Fuerza Pública fue otro de los pilares del resultado. En 2024 se entregaron 44 motocicletas para el modelo de vigilancia por cuadrantes, lo que permitió ampliar la presencia policial en sectores estratégicos y mejorar los tiempos de respuesta.
En 2025, la administración sumó ocho camionetas destinadas a los grupos Gaula, la Policía Metropolitana y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), reforzando las labores de investigación criminal y aumentando la efectividad en capturas y judicializaciones.
A esto se sumaron recursos destinados al mantenimiento y combustible del parque automotor existente, garantizando la continuidad de los operativos.
Gaula y lucha contra la extorsión
La llegada del Grupo Gaula de la Policía al distrito marcó un punto de inflexión en la lucha contra delitos como el secuestro y la extorsión. Desde su puesta en marcha, se ha registrado un aumento en las capturas y en las medidas de aseguramiento intramural contra responsables de estos delitos.
Las autoridades destacan que esta presencia especializada ha permitido intervenir zonas críticas, romper redes criminales y mejorar la confianza de comerciantes y ciudadanos.
Justicia juvenil: enfoque en resocialización
Otro avance relevante fue la reactivación del programa de Justicia Juvenil Restaurativa, tras 15 años de inactividad. La iniciativa busca ofrecer a adolescentes vinculados al sistema penal alternativas de resolución de conflictos, enfocadas en la resocialización y la no repetición.
El programa ya cuenta con personal capacitado, un espacio físico definido y el acompañamiento de entidades como el ICBF, la Alta Consejería para la Paz y la Secretaría de Promoción Social. Esta estrategia apunta a reducir la reincidencia y brindar segundas oportunidades a jóvenes en riesgo.
Con estos resultados, Santa Marta consolida un giro en su panorama de seguridad, respaldado por inversión institucional, coordinación interinstitucional y una apuesta por la prevención, la investigación y la resocialización.


