El voluntario llevaba varios días metido entre los escombros en Pereira cuando descubrió que le habían robado su único medio de transporte. Aunque recibió ofertas para recuperar la moto, decidió que la solidaridad ahora fuera para los damnificados.
Samuel Montoya llevaba desde el lunes ayudando en las labores de rescate tras el terremoto que golpeó a Pereira. Mientras estaba concentrado en sacar a una persona atrapada entre los escombros, alguien aprovechó para llevarse su motocicleta.
Cuando terminó la jornada y regresó por ella, se encontró con que ya no estaba. El voluntario contó que la moto era la que utilizaba para movilizarse por la ciudad y poder llegar a los lugares donde necesitaban ayuda.
La denuncia rápidamente comenzó a circular en redes sociales y varias personas se ofrecieron a colaborarle. Incluso surgió la idea de hacer una colecta para comprarle otra moto, mientras algunos influenciadores se sumaron a la búsqueda.
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Pero la situación tomó otro rumbo cuando Samuel aseguró que recibió una llamada en la que le exigían un millón de pesos para devolverle la motocicleta. El voluntario decidió no pagar y, según contó, prefirió dejar que se quedaran con ella antes que entregar dinero bajo esas condiciones.
Lo que sorprendió después fue su decisión de rechazar múltiples ayudas personales. Samuel explicó que, si alguien quería colaborar, prefería que ese dinero se destinara a quienes siguen necesitando apoyo en Pereira.
Por eso anunció una Vaki para recolectar recursos destinados a los damnificados por el terremoto. “Acá en Pereira necesitamos mucha ayuda”, fue parte de su llamado.
La historia de un voluntario al que le robaron su moto terminó convirtiéndose en otro ejemplo de solidaridad en medio de la tragedia. Mientras continúa ayudando en las labores de emergencia, Samuel dejó claro que recuperar su vehículo puede esperar; las personas afectadas por el terremoto, no.


