Tras la negación del traslado carcelario, el jefe de ‘Los Costeños’, alias “Castor”, publicó una carta en la que afirma que su intención de paz nace de un cambio personal y espiritual y resalta una reducción del 57 % en los homicidiosen Barranquilla.
La negación del traslado carcelario de Jorge Eliécer Díaz Collazos, conocido como alias “Castor”, motivó la publicación de una carta en la que el jefe de la estructura criminal ‘Los Costeños’ expone su postura frente al proceso de paz y asegura que su intención de diálogo responde a un cambio personal y espiritual.
En el documento, alias “Castor” señala que escribe con tristeza por el aplazamiento del camino hacia la paz en Barranquilla, pero afirma que esta decisión no significa que la idea haya sido abandonada. Enfatiza que su mensaje está dirigido directamente a la ciudadanía y no a los gobiernos ni a los actores políticos.
En la carta, el cabecilla reconoce el dolor y el sufrimiento que ha vivido la ciudad durante años de violencia y asegura que no pretende presentarse como “el bueno de la historia”. No obstante, sostiene que ya no es la misma persona y que los cambios, según afirma, deben demostrarse con hechos y no solo con palabras.
Alias “Castor” destaca que durante el tiempo de diálogos se habría registrado una reducción cercana al 57 % en los homicidios, cifra que describe como vidas que no se perdieron y familias que no tuvieron que enterrar a un ser querido. Añade que, con mayor consenso, esa disminución podría aumentar hasta el 90 o 95 %.
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El jefe criminal también hace referencia al Carnaval, señalando que durante una tregua la reducción de la violencia habría sido cercana al 75 %, lo que, según expresa, demostraría que es posible vivir en paz y recuperar la convivencia en los barrios de la ciudad.
En su pronunciamiento, alias “Castor” reconoce que existe rabia, dolor y desconfianza en la ciudadanía y afirma que no se puede exigir a la gente que crea después de tantos años de violencia. Asimismo, advierte sobre la presencia de intereses grandes y poderes ocultos que, según él, buscan aprovechar el desorden y evitar que Barranquilla recupere la calma.
La carta se conoce luego de que se frustrara el traslado, situación que mantiene en incertidumbre el futuro del proceso y deja en evidencia las tensiones alrededor de la estrategia de paz urbana en la capital del Atlántico.


