El Gobierno de Abelardo De la Espriella lanzó una fuerte advertencia sobre las cuentas del país y anunció que buscará una salida a la situación fiscal con el Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de calificar el panorama de las finanzas públicas como el más crítico de la historia.
Durante una alocución televisada, el mandatario aseguró que “las finanzas públicas, compatriotas, ya no aguantan más. El saldo está en rojo” y explicó que el Estado enfrenta dificultades para responder al mismo tiempo por el pago de la deuda y por sus gastos de funcionamiento.
A partir de este diagnóstico, De la Espriella ordenó al ministro de Hacienda y al equipo económico comenzar conversaciones con el FMI, un organismo internacional que presta apoyo financiero y económico a países que enfrentan problemas en sus cuentas.
En este caso, la intención anunciada por el Gobierno es buscar con ese organismo una salida negociada a la situación fiscal.
Pero el anuncio también vino acompañado de señalamientos contra el Gobierno anterior. De la Espriella responsabilizó a la administración de Gustavo Petro por el nivel de endeudamiento y cuestionó el manejo que, según él, se hizo de los recursos públicos.
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El mandatario habló de un supuesto “sobreendeudamiento”, de un presunto despilfarro del presupuesto y mencionó investigaciones relacionadas con entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y Fiduprevisora. También aseguró que algunos hechos relacionados con presunta corrupción están siendo puestos en conocimiento de la justicia.
La preocupación central del Gobierno está en que las obligaciones del Estado siguen aumentando mientras las cuentas públicas no tendrían suficiente margen para cubrir al mismo tiempo deuda y funcionamiento. Por eso, la orden es abrir las conversaciones con el FMI y buscar una alternativa que permita enfrentar el problema.
De la Espriella insistió en que su Gobierno recibió esta situación y planteó como objetivo encontrar una “salida negociada a la crisis”.
Por ahora, lo anunciado es el inicio de esas conversaciones. Es decir, no se informó todavía de un acuerdo con el FMI ni de un nuevo préstamo, sino de la decisión de sentarse a negociar y buscar alternativas frente al panorama fiscal que el Gobierno describe como crítico.


