Antes de convertirse en uno de los máximos exponentes de la música popular, el cantante vivió una infancia marcada por la necesidad, las malas influencias y una etapa profunda de búsqueda espiritual.
Tras el fallecimiento de Yeison Jiménez, han comenzado a salir a la luz episodios poco conocidos de su vida personal, entre ellos una historia íntima que el propio artista relató en varias ocasiones y que hoy cobra un nuevo significado: su acercamiento a Dios mucho antes de alcanzar el éxito musical.
Aunque su carrera artística se consolidó en la adultez, la música llegó a su vida desde muy temprano. Con apenas siete años, sus padres lo inscribían sin imaginarlo en concursos de canto infantil, donde durante más de cinco años recorrió distintos municipios de Caldas, ganando prácticamente cada certamen en el que participó. Para entonces, Yeison cantaba por gusto, sin dimensionar el camino que se abría ante él.
Sin embargo, detrás de ese talento precoz había una realidad difícil. Proveniente de una familia campesina, su infancia se vio golpeada por la separación de sus padres y la pérdida de estabilidad económica. El propio artista reconoció que ese quiebre marcó el inicio de una etapa oscura en su vida.
Con apenas 10 años, Yeison y su madre, a cargo de dos hijos, se vieron obligados a trasladarse a Manizales, donde llegaron a un sector conocido como Puerto Plomo, un barrio estigmatizado por la compleja situación social que enfrentaban sus habitantes. Allí, el cantante vivió una niñez que él mismo describió como dura, rodeado de entornos que no siempre ofrecían buenos ejemplos.
A los 13 años, la historia dio otro giro cuando llegó a Bogotá. En la capital comenzó a trabajar en Corabastos, inicialmente en labores pesadas como doblar costales y cargar mercancía, en medio de jornadas exigentes que contrastaban con su corta edad.
Fue en ese contexto donde se produjo un cambio decisivo. Según contó Yeison Jiménez, conoció a una joven que le habló de Dios. Al principio no tomó en serio ese mensaje, pero con el tiempo terminó involucrándose profundamente en una experiencia espiritual que duró cerca de dos años.
Durante ese periodo, el cantante aseguró haber dejado atrás conductas que no aportaban a su vida y llegó a identificarse plenamente con la fe, al punto de andar constantemente con una Biblia. Ese proceso, según él, fue clave para reencontrarse consigo mismo.
Con los años, su visión espiritual evolucionó. Yeison Jiménez expresó que entendió la fe desde un lugar más íntimo, alejándose de etiquetas religiosas y afirmando que su relación con Dios no dependía de templos, sino de lo que llevaba en su interior.


