Dos ataques en menos de 24 horas dejan al menos tres muertos y confirman que la disputa criminal ya no se esconde: ahora se libra en espacios públicos.
En Riohacha, una cadena de hechos sangrientos en menos de 24 horas encendió todas las alarmas y expuso lo que muchos temían: la guerra entre estructuras criminales ya se trasladó a escenarios abiertos, donde cualquiera puede quedar en medio.
Todo comenzó con un crimen que no fue al azar. en la tarde del pasado viernes, dentro de un taller de motocicletas del barrio Jorge Pérez, fue asesinado William Junior Pereira Hernández, de 29 años, conocido como alias ‘Seus’, señalado como hombre cercano al círculo de confianza de Naín Andrés Pérez Toncel, presunto cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas como ‘Los Pachencas’.
El ataque fue directo y sin margen de error, dos hombres llegaron al sitio, uno descendió, identificó a su objetivo y le disparó en repetidas ocasiones, concentrando los impactos en la cabeza. Murió en el lugar.
Lo que vino después cambió todo
Versiones que circularon tras el crimen apuntaban al grupo ‘Los J.J.’, que no solo estaría detrás del asesinato, sino que lo asumiría como parte de una ofensiva contra la estructura de ‘Naín’.
La lectura fue inmediata: no era un homicidio más era un mensaje, tras esto la respuesta no tardó. Menos de 24 horas después, la violencia irrumpió en un lugar donde nadie esperaba convertirse en objetivo. La discoteca Beer House, en plena avenida Circunvalar del barrio Arriba, se transformó en escenario de terror.
Hombres armados llegaron y abrieron fuego contra un grupo de jóvenes que compartía en el lugar.
La música se apagó entre disparos
El caos fue total ya que hubo personas corriendo, gritos, mesas volcadas y el miedo apoderándose del ambiente, tras esto el saldo fue devastador dos jóvenes de 19 años muertos en el sitio y una mujer herida.
Para los investigadores, la conexión entre ambos hechos es una hipótesis fuerte: una retaliación directa tras la muerte de alias ‘Seus’.
Aunque no hay confirmación oficial, la secuencia, el contexto y los perfiles apuntan a un choque abierto entre ‘Los Pachencas’ y ‘Los J.J.’.
Y eso cambia el panorama, porque la violencia ya no es selectiva, hora es visible, inmediata y sin filtros.
Lo que ocurre en Riohacha marca un punto de quiebre una confrontación que dejó de esconderse y que hoy se mueve sin límites, poniendo en riesgo no solo a sus protagonistas, sino a toda una ciudad que empieza a vivir bajo la sombra de una guerra que se siente cada vez más cerca.


