Cada 16 de julio no solo se vive una de las celebraciones religiosas más importantes del año, también se convierte en una oportunidad para cientos de vendedores que salen a las calles con la esperanza de mejorar sus ingresos gracias a la devoción por la Virgen del Carmen.
Desde muy temprano, en distintos puntos de Santa Marta comenzaron a instalarse puestos donde abundan las flores, escapularios, imágenes, velas, banderas y otros artículos religiosos que hacen parte de esta tradicional fecha. Los comerciantes confían en que durante la jornada aumente la llegada de compradores.
Las zonas cercanas a iglesias, cementerios y vías principales son las de mayor movimiento. Allí, muchos fieles aprovechan para adquirir ramos de flores con los que adornan altares, motocicletas, carros y buses que más tarde recibirán la tradicional bendición en honor a la patrona de los conductores.
Para quienes viven de este comercio, el Día de la Virgen del Carmen representa una de las temporadas más importantes del calendario. Algunos incluso amplían sus horarios y aumentan el número de productos disponibles para atender la demanda que generan las eucaristías, procesiones y caravanas que se realizan durante la celebración.
Más allá del significado religioso, esta fecha también impulsa la economía de decenas de familias que encuentran en la venta de artículos religiosos una fuente de ingresos. Mientras los creyentes renuevan su fe, los comerciantes esperan que la jornada les deje buenas ventas y alivie el bolsillo.


