El migrante venezolano quedó tendido en plena vía pública en el barrio Pescaíto. El crimen fue perpetrado por un sicario que lo esperaba en la esquina de su casa.
Carlos Alejandro Faneite Villalobos no volvió a entrar a su casa. Salió apenas unos metros, como lo hacía tantas veces en el día, pero en la noche, la violencia lo estaba esperando.
Tenía 17 años, oriundo del estado Falcón, Venezuela y vivía con su familia en el corazón del barrio Pescaíto, un sector tradicional de Santa Marta que arrastra, entre su historia deportiva y cultural, un presente marcado por la inseguridad.
Ocurrió el viernes 4 de abril en horas de la noche. Según relatan testigos, un hombre armado lo interceptó cuando cruzaba la calle y le disparó a quemarropa.
Las 5 balas , según las autoridades lo derribaron en el acto. A pesar de la rapidez del ataque, nadie alcanzó a ver claramente al homicida. Solo el eco de los disparos y el cuerpo del adolescente tendido en el suelo dieron cuenta del horror.
La Policía llegó minutos después al lugar y, con agentes de la Sijín, acordonaron la escena y realizaron el levantamiento del cadáver.
Desde entonces, las investigaciones avanzan, pero sin detenidos y con más preguntas que respuestas.
