Mientras ‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’ libran una violenta disputa territorial, comunidades enteras permanecen atrapadas entre combates, amenazas y economías ilegales en una de las regiones más críticas de Colombia.
El conflicto armado en el departamento de Guaviare volvió a encender las alarmas nacionales tras los recientes combates entre estructuras disidentes de las Farc que ya dejan decenas de muertos y una creciente crisis humanitaria en zonas rurales.
Aunque Guaviare apenas cuenta con cuatro municipios —San José del Guaviare, Calamar, El Retorno y Miraflores— hoy se ha convertido en uno de los territorios más estratégicos y disputados por grupos armados ilegales debido a su ubicación privilegiada para el narcotráfico.
Allí, la población civil vive en medio del miedo, los fusiles y las confrontaciones entre estructuras criminales que buscan quedarse con el control absoluto de corredores ilegales utilizados para movilizar droga hacia otros departamentos y países fronterizos.
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Según reportes recientes, las confrontaciones entre hombres de alias “Iván Mordisco” y alias “Calarcá” habrían dejado cerca de 50 muertos en zonas rurales del departamento.
La guerra por las rutas millonarias
Las autoridades y organismos de inteligencia sostienen que la verdadera pelea no es ideológica, sino económica.
Quien controle Guaviare domina rutas clave del narcotráfico que conectan con Meta, Caquetá, Vaupés, Guainía y Vichada, permitiendo además enlaces hacia Venezuela, Brasil, Perú e incluso Ecuador.
Esas rutas clandestinas representan millones de dólares producto del negocio de la cocaína, dinero que posteriormente es utilizado por los grupos armados para comprar armas, drones, financiar atentados y fortalecer el reclutamiento ilegal de menores.
Las investigaciones indican que actualmente al menos cinco grandes estructuras criminales se disputan el territorio.
Por parte de alias “Iván Mordisco” operarían grupos pertenecientes al Bloque Amazonas Manuel Marulanda Vélez, entre ellos la estructura Primera Armando Ríos, la subestructura 44 Antonio Ricaurte y la sanguinaria estructura Martín Villa, señalada además de reclutar menores de edad.
Del lado de alias “Calarcá” estarían operando estructuras como Jhon Linares e Isaías Carvajal, ambas vinculadas a violentos enfrentamientos en la región.
Comunidades atrapadas en medio de la guerra
Mientras los grupos armados se enfrentan por el control territorial, las comunidades campesinas e indígenas continúan siendo las más afectadas.
Habitantes de zonas rurales denuncian confinamientos, desplazamientos forzados, amenazas y temor constante por quedar atrapados en medio del fuego cruzado.
Las autoridades también mantienen preocupación por el posible reclutamiento de menores y el fortalecimiento de estas estructuras ilegales en regiones donde históricamente la presencia estatal ha sido débil.
El Ejército Nacional mantiene operaciones permanentes en Guaviare intentando contener el avance de los grupos armados, aunque las difíciles condiciones geográficas y el control ilegal sobre extensas zonas selváticas complican las acciones militares.


