La operación militar en zona rural de San Luis acabó con cinco estructuras de producción y más de 200 kilos de insumos y pasta base de coca incautados, debilitando la economía ilegal del grupo criminal.
Mientras el sol apenas tocaba la vereda La Cristalina, en el oriente antioqueño, tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.º 4 se adentraron en una zona rural de difícil acceso con un objetivo claro: darle un golpe directo a las finanzas del narcotráfico en Colombia.
Tras varias horas de trabajo coordinado, los militares localizaron y destruyeron de manera controlada cinco laboratorios artesanales de procesamiento de cocaína que, según las autoridades, estaban bajo el control del Clan del Golfo, una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
En el lugar no solo fueron desmanteladas las estructuras, sino que también se incautó una gran cantidad de insumos químicos y materia prima utilizada para la producción de estupefacientes. Entre los elementos encontrados se contabilizaron 200 kilos de pasta base de coca, 225 kilos de insumos sólidos y más de 870 galones de sustancias líquidas, incluidos ACPM, gasolina y amoníaco, indispensables para la elaboración del narcótico.
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El alto mando militar aseguró que esta operación no solo destruye físicamente las infraestructuras ilegales, sino que también afecta seriamente las economías ilícitas que financian a grupos armados organizados, reduciendo la capacidad logística y financiera de la estructura criminal.
La acción se suma a una serie de operativos que buscan contrarrestar la presencia del Clan del Golfo en diferentes regiones del país, donde esta organización ha sido señalada por su participación en narcotráfico, violencia y control territorial.
Aunque en este operativo no se reportaron capturas, las autoridades mantienen sus esfuerzos para identificar a los responsables y fortalecer el control en el oriente antioqueño, una zona estratégica en las redes de producción de drogas ilegales.
La destrucción de estos laboratorios representa un revés para las líneas de producción del narcotráfico y una señal de la continuidad de las operaciones de la fuerza pública contra las economías criminales en el país.


