La presencia del cantante en el penal provocó el rechazo del Gobierno, que congeló la mesa con estructuras criminales hasta esclarecer responsabilidades.
La mesa de paz urbana sufrió un fuerte remezón tras un hecho inesperado que desató polémica nacional. El Gobierno suspendió temporalmente los diálogos con estructuras criminales del Valle de Aburrá luego del escándalo por el ingreso del cantante Nelson Velásquez a la cárcel de Itagüí.
La decisión fue anunciada por la delegación del Gobierno en el Espacio de Conversación Socio Jurídico, que dejó claro que lo ocurrido no hace parte de las garantías ni de los protocolos establecidos dentro del mecanismo de diálogo.
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En un comunicado, el equipo negociador rechazó de manera contundente la situación y ordenó la suspensión inmediata de la agenda de interlocución con los voceros de las estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto, hasta que se determine quiénes fueron los responsables de permitir el ingreso del artista al centro penitenciario.
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El episodio generó cuestionamientos sobre los controles al interior del establecimiento y sobre el manejo de los espacios donde se desarrollan estos acercamientos con grupos criminales.
En paralelo, la delegación expresó su respaldo a las medidas adoptadas por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, entidad que confirmó que el cantante sí ingresó a la cárcel, lo que intensificó la controversia.


